29 marzo 2007

Vuelta a Barcelona

Llegué hace ya dos días y todavía no me he puesto en marcha. Tengo la habitación llena de pequeños recuerdos: el tiket del ferry, una postal, collares, el pasaporte... todo lo q me recuerda q hace sólo tres días estaba en África, bajo un sol ardiente deseando poder tomar una bebida fría. Y también deseando poder quedarme más tiempo en Louly.
Estaba muy bien en Louly, pero el no tener electricidad cansa un poco, a las 7 y media de la tarde se pone el sol, y ya no hay nada q hacer: cenas, te duchas, hablas un poco, las 10.30 y sólo piensas en irte a la cama, intentas leer algo, pero con poca luz te duermes en la segunda página, y la noche q te espera... en todo un mes sólo conseguí dormir una noche de un tirón, entre el calor, los rebuznos de los burros, los vecinos y los q sacan agua del pozo, hay más ruidos q en Barcelona!
El día a día en el dispensario era muy relajado y me gustaba. Por la mañana trabajando de médico q es lo q me gusta pasando consulta y haciendo alguna cura y por la tarde descansar, ir a la ciudad para comprar o llamar a casa. Pero ser una toubab (blanca) cansa, y en los sitios turísticos todavía más. No paran de acercarse a ti para pedirte q les des algo o te dicen q sólo te acompañan o para preguntarte si estás casada. Intentan timarte porque creen q eres rico por el hecho de ser blanco, y sí, es verdad q tenemos más dinero q ellos, pero también es verdad q aquí trabajamos (bastante por no decir mucho), y ellos dejan pasar el tiempo para ver si les llega una oportunidad.
Para mi este viaje ha sido una muy buena experiencia, he aprendido mucho y me lo he pasado muy bien. A pesar de estas reflexiones personales siempre le tendré un especial cariño a Senegal, y espero volver, para seguir colaborando con la ONG, ir como turista me daría más pereza.